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Los medios digitales en México (eBook gratis)

El proyecto “The Mapping Digital Media” de la fundación Open Society analiza las oportunidades y los riesgos creados por la transición de lo tradicional a los medios digitales. Cubre 60 países, México incluido. La investigación examina cómo estos cambios afectan el servicio básico de cualquier sistema democrático que debe proporcionar los medios de comunicación: noticias sobre asuntos políticos, económicos y sociales.

El reporte Mapping Digital Media: Mexico, traducido como “Los medios digitales: México” fue escrito por Rodrigo Gómez y Gabriel Sosa Plata (investigadores y coordinadores), Jorge Bravo y Primavera Téllez Girón (ayudantes de investigación).

El volumen puede ser descargado de aquí: Los medios digitales: México

También puede bajarse de la página oficial de Open Society: Mapping Digital Media: Mexico

La publicación será presentada el martes 6 de marzo de 2012 a las 10:30 horas, en Casa Lamm de la Ciudad de México, con la participación de Aleida Calleja, presidenta de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información, así como los investigadores Raúl Trejo Delarbre, Rodrigo Gómez García, Gabriel Sosa Plata, Guillermo Mastrini y Omar Rincón.

El 2 de marzo se presentó en Culiacán. También están programadas presentaciones en Guadalajara (7 de marzo), Monterrey (8 de marzo), Mexicali (14 de marzo. Mexicali), Oaxaca (15 de marzo), Mérida (22 de marzo) y Querétaro (17 de abril).

El resumen ejecutivo, presentado a continuación, representa una radiografía de los medios de comunicación en México, así como de sus retos y perspectivas en el contexto de la era digital:

Con un poderoso grupo de comunicación que tiene tomado el control de la mayor parte de los ingresos de la publicidad y la audiencia; un débil sistema de medios de servicio público que proveen contenidos de acuerdo con los gustos de las élites de la cultura; y numerosos medios de comunicación dependientes de los recursos económicos del gobierno, México, el país con mayor población hispanoparlante en el mundo, hogar de más de 112 millones de habitantes, no desempeña un papel importante en la democratización de los medios de comunicación.

La aparición de los medios digitales no ha cambiado esta situación: la digitalización de la radiodifusión sigue siendo un proceso impulsado exclusivamente por el mercado, el acceso para los medios comunitarios en el espectro radioeléctrico se ve impedido por diversos factores e Internet es un lujo disponible sólo para un número reducido de ciudadanos.

En un país que se encuentra entre las 15 economías más grandes del mundo, sólo 15 por ciento de los hogares posee un dispositivo para ver televisión digital y menos de un tercio tiene una computadora. La mayoría de la población posee televisión y radio analógicos.

Aunque la televisión terrestre se mantiene como la favorita en el país, la televisión por cable y vía satélite ha avanzado en los últimos años. A pesar de que se ha triplicado entre 2005 y 2009, la tasa de suscripción a Internet sigue siendo baja, por debajo de 10 por ciento en 2009. Sin embargo, el número de usuarios de Internet fue mucho más alto, llegando a casi 30 por ciento de la población ese mismo año. La telefonía móvil ha tenido un avance constante; en 2009 más de 80 por ciento de los mexicanos contaba con una suscripción de telefonía celular.

La brecha digital entre las ciudades más desarrolladas como la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, en comparación con el resto del país, se ha profundizado en los últimos años; mientras el consumo de medios de comunicación digitales crece en las tres ciudades más desarrolladas, se debilita en otros lugares. Aunque las tecnologías digitales han cambiado de manera significativa los hábitos de consumo de medios y contenidos, en México sigue predominando el consumo televisivo, el cual ha continuado creciendo. En la televisión en abierto, las estaciones privadas, Televisa y TV Azteca, han afianzado sus índices de audiencia. Por otro lado, los lectores de prensa escrita, tradicionalmente pocos, no han sido afectados de forma significativa por la propagación de los medios digitales.

La televisión digital ha estado detenida por varias razones. Después de su lanzamiento oficial en 2004, se convirtió en una realidad sólo para un modesto grupo de 1.6 millones de hogares en 2009, de los cuales la mitad de ellos ya son consumidores de televisión digital de paga. No obstante, existen algunos planes del gobierno aún no definitivos para que la gente pueda comprar decodificadores digitales a través de subvenciones.

Los mexicanos son entusiastas de las noticias. Sus fuentes preferidas de información son la radio, los periódicos y la televisión. En esta última los noticiarios son el tipo de programas que prefieren por encima de las telenovelas, películas mexicanas y extranjeras. En la radio, las noticias ocupan el segundo lugar entre las preferencias de los radioescuchas después de la música pop.

A pesar de que no cuenta con una prensa de alcance nacional real, México tiene una impresionante cantidad de medios impresos: más de 800, incluyendo 279 diarios. A pesar de esta plétora, el número de lectores sigue siendo bajo y se concentran en el Distrito Federal, donde se publican las cinco principales cabeceras del país. En los últimos cinco años el mercado de los medios impresos no ha sufrido cambios considerables. Los periódicos amarillistas o sensacionalistas (tabloides) cuentan con mayor circulación que los periódicos denominados “serios”. En 2010, los cinco principales diarios sensacionalistas vendieron en promedio 40 por ciento más ejemplares que los cinco diarios de referencia más vendidos en el país.

Con un ámbito geográfico limitado, con un alcance de menos de la mitad del total de los hogares mexicanos, una flagrante injerencia en su labor informativa por parte de los gobiernos en turno federal y estatal, y la falta de fondos suficientes, la televisión de servicio público mexicana desempeña un papel marginal en la oferta televisiva del país. Las dos principales televisoras públicas, Canal Once y Canal 22, logran aglutinar cada una menos de 2 por ciento de la audiencia nacional. Ambos canales han sido abiertamente elitistas, con un fuerte énfasis en las bellas artes y la denominada alta cultura, lo cual los lleva a tener poco impacto social y baja popularidad. Por otro lado, México cuenta con un vibrante sector de medios de comunicación de servicio público que consiste en 56 estaciones de radio y televisión. No obstante, su número no se traduce en un impacto equilibrado con las audiencias.

Estos medios de servicio público han sido alabados, por ejemplo, en función de su efectividad para la compra conjunta de programación de alta calidad; sin embargo, operan con presupuestos austeros y su personal no está calificado para usar y operar equipos digitales. El apoyo del gobierno a los medios de comunicación de servicio público se adelgaza más cada vez. La autoridad ha reducido en varias ocasiones los presupuestos de Canal Once y Canal 22, lo que ha impedido que las dos principales estaciones públicas puedan ampliar su señal. Los medios mexicanos de servicio público exclusivamente obtienen apoyo en el espacio público de grupos de la sociedad civil, intelectuales y círculos académicos.

Internet se ha convertido en los últimos cinco años en una nueva herramienta para el activismo, principalmente de las organizaciones no gubernamentales (ONGs), ciudadanos, medios de comunicación, políticos y activistas que han aprovechado la interactividad e inmediatez del medio para hacer escuchar sus voces. Han surgido campañas en Internet que ejercieron presión sobre los medios de comunicación tradicionales para obligarlos a abordar temas que de otro modo no cubrirían; o bien, para que las instituciones del Estado incorporen el uso de las nuevas tecnologías. La Internet también ha comenzado a ser cada vez más utilizada en las campañas electorales. Sin embargo, el impacto del activismo digital está significativamente mermado por la baja penetración del servicio.

Las redes sociales encabezan las preferencias de los usuarios mexicanos de Internet por encima de los sitios web de noticias. El mercado de las redes sociales está fragmentado, pero existen algunas dominantes que incrementan su influencia cada vez más: Hi5, Metroflog y Facebook, las cuales reúnen alrededor de tres cuartas partes de la base de usuarios de redes sociales.

En general, los traficantes de drogas, los órganos de censura del Estado, así como las presiones comerciales y de negocios son los principales retos para los periodistas en México. En un país donde el asesinato de periodistas continúa haciendo estragos en la profesión, el periodismo mexicano ha sufrido otra gran crisis en los últimos años: la publicidad ha migrado constantemente hacia los nuevos medios. Por otra parte, la digitalización ha hecho la producción informativa más rentable, pero esto no se ha traducido en mejores condiciones de trabajo para los periodistas.

Más allá de un pequeño círculo de periodistas bien pagados, los comunicadores están mal remunerados y enfrentan numerosos obstáculos en su trabajo: la falta de seguridad en el empleo, un alto nivel de competencia y una amplia gama de riesgos que van desde el asesinato hasta las violaciones de normas laborales. La ética en el periodismo está muy descuida; pocos medios de comunicación ofrecen mecanismos de autorregulación. Aunque la digitalización ha hecho más fácil la investigación periodística para acceder a más información, los periodistas no cuentan con derechos básicos como la protección de las fuentes y el uso de la información confidencial off the record.

La digitalización de la radiodifusión ha sido dirigida hasta la fecha por las necesidades de la industria. El proceso de digitalización ha dado ventajas que abiertamente favorecen a los agentes comerciales dominantes, en particular al poderoso Grupo Televisa. Tanto a Televisa como a TV Azteca se les han renovado sus concesiones hasta el año 2021, fecha límite para el apagón de la televisión analógica. Hoy en día, las empresas Televisa y TV Azteca poseen, juntas, 94 por ciento de las frecuencias de televisión en todo el país.

Las llamadas de atención desde la sociedad civil al regulador del sector, la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), para otorgar más concesiones y/o permisos, han sido en vano. Las organizaciones sin fines de lucro y las comunidades no están en condiciones de igualdad en la legislación para la distribución de concesiones o permisos digitales. Este tipo de medios de comunicación sólo tienen derecho por ley a fungir como estaciones oficiales bajo la tutela del gobierno federal o de las administraciones locales. Incluso el procedimiento para obtener un permiso y poder operar una frecuencia de radio o televisión es más complicado que el necesario para obtener una concesión de tipo comercial. La radio comunitaria ni siquiera es reconocida por la ley.

Desde 2006 el gobierno no ha otorgado ninguna licencia de radiodifusión, ignorando un total de 140 solicitudes de frecuencias. Ni siquiera la poderosa empresa de telecomunicaciones, cuya participación estaba prevista para estimular la competencia en el mercado de los contenidos audiovisuales, pudo tener acceso a las frecuencias. Telmex, el operador dominante en las telecomunicaciones, controlado por el hombre más rico del mundo, Carlos Slim, que tiene el músculo financiero para desmantelar la dominancia de Televisa, no puedo hacerlo debido a las condiciones de su título de concesión que limitan sus actividades. Los únicos desafíos para Televisa y TV Azteca, como únicos competidores importantes, son Cadena Tres y Grupo Multimedios –el primero comprando una señal que ya existía y el segundo creciendo regionalmente e incorporando un canal de cable–, pero su cuota de audiencia es muy baja.

El afianzamiento de Televisa en la radiodifusión mexicana ha sido posible gracias a una legislación que le permite tal posición dominante y que no ha cambiado en absoluto en los últimos cinco años, a pesar de los llamados en contra de la concentración por parte de grupos de la sociedad civil y expertos. De hecho, durante este periodo, Televisa se ha fortalecido en algunos sectores, como el de la televisión de paga, donde le está permitido ingresar, por parte de los reguladores, en el negocio de la televisión por cable y satelital.

Televisa también subestima a sus competidores, cuando se trata de poder financiero. Y es que los ingresos del grupo en 2009 fueron tres veces más altos que los del segundo jugador más importante en el ramo. En paralelo, los medios de comunicación de servicio público son totalmente dependientes de las subvenciones del aparato estatal. El Estado es también uno de los mayores anunciantes en los medios de comunicación privados que, por un lado, restringe su independencia mientras que, por otro, permite que sobrevivan muchos medios de comunicación a través de estos ingresos por publicidad gubernamental, lo cual estimula la diversidad en los medios.

En los últimos años, varias propuestas de expertos y organizaciones de la sociedad civil han sido presentadas para mejorar la sustentabilidad e independencia de los medios de comunicación. Éstas incluyeron instar al gobierno a reorientar su gasto en medios de comunicación privados hacia los medios de comunicación de servicio público. Pero lo más importante es que esto debe ser parte de un proceso más amplio de consolidación de la radiodifusión pública como un sistema unitario que sirva verdaderamente al público. Además de lo anterior, el país también necesita disposiciones jurídicas que ayuden a generar una sana competencia y diversidad en los contenidos de los medios de comunicación. Deben existir nuevos participantes, incluidas las comunidades indígenas y las organizaciones sin fines de lucro, las cuales deben tener derecho a obtener frecuencias de radiodifusión, así como ponerse en práctica mecanismos para asegurar la transparencia en el proceso de otorgamiento de frecuencias.

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    Un comentario to "Los medios digitales en México (eBook gratis)"

    1. Esta radiografía de los medios en México presenta características que se pueden aplicar de manera estándar a otros países de Hispanoamérica como Perú, Ecuador, Bolivia, etc. Triste historia que esperemos cambie en un futuro no muy lejano…

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